Infraestructura práctica y creatividad humana en 2026

On-premise, infraestructura confiable e IA como aliada creativa marcarán 2026, según la visión de Larry O’Connor, CEO de OWC.


De acuerdo con Larry O’Connor, Founder and CEO de Other World Computing (OWC), el rumbo tecnológico hacia 2026 estará menos dominado por el discurso aspiracional y más por decisiones prácticas que respondan a problemas reales.

Desde su experiencia con flujos creativos, infraestructura y almacenamiento de alto rendimiento, O’Connor identifica tres cambios clave que ya están tomando forma en empresas y equipos creativos.


El regreso del on-premise como decisión inteligente

En 2026, más organizaciones volverán a apostar por infraestructura on-premise, no como un rechazo a la nube, sino como una elección sensata basada en desempeño, costos predecibles y control de datos.

La nube sigue siendo una herramienta poderosa, pero no es adecuada para todos los flujos de trabajo. Cuando el acceso a los datos depende de la conectividad o de servicios que no se pueden corregir ni influir, el riesgo operativo aumenta.

Según O’Connor, muchas empresas descubren demasiado tarde que están pagando por cada movimiento de datos y dependiendo de una estabilidad que no controlan. Frente a eso, mantener los procesos críticos cerca de donde ocurre el trabajo reduce fricción y sorpresas.

El modelo que gana terreno combina lo mejor de ambos mundos. La nube se mantiene como respaldo y medio de alcance, mientras el núcleo operativo vuelve a casa.


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Infraestructura “aburrida” que simplemente funciona

La segunda predicción apunta a un cambio de mentalidad en la compra de tecnología. En 2026, el verdadero diferenciador no serán las cifras espectaculares, sino la confiabilidad cotidiana.

Las soluciones que triunfan son aquellas que desaparecen dentro del flujo de trabajo. No requieren configuraciones interminables ni módulos adicionales para cumplir lo prometido.

Cada vez más compradores están cansados de adquirir plataformas que, después de la compra, exigen más servidores, licencias y complementos. Eso no es innovación, es desgaste.

Para O’Connor, las empresas que ganen serán las que evalúen con honestidad el entorno del cliente y entreguen lo necesario con el menor nivel de complejidad posible.


La IA como aliada creativa, no como reemplazo

La tercera predicción redefine el papel de la inteligencia artificial en los procesos creativos. En 2026, la IA dejará de intentar ser la autora principal y se consolidará como una asistente avanzada.

La creatividad sigue siendo humana. El criterio, el gusto y la narrativa no se automatizan. La IA aporta valor cuando libera tiempo y energía al encargarse de tareas repetitivas o técnicas.

Un punto clave es la ubicación de la IA dentro del flujo de trabajo. Ejecutarla cerca del almacenamiento y del creador permite experimentar con ideas sin interrupciones ni retrasos.

Esa inmediatez cambia la forma de crear. Las pruebas son más rápidas, el contenido se mantiene bajo control y la privacidad se preserva. La tecnología acompaña sin imponerse.


Menos promesas, más resultados

Las predicciones de Larry O’Connor apuntan a un futuro inmediato más sobrio, pero más eficiente. En 2026, las decisiones tecnológicas se medirán por resultados tangibles, no por discursos grandilocuentes.

La infraestructura vuelve a ser una herramienta al servicio del trabajo humano, no un obstáculo ni un fin en sí misma.