Stenova integra radiofrecuencia, seguridad y pantallas para reducir faltantes, acelerar inventarios y facilitar el cobro en tiendas mexicanas.
Josué Antonio González Betancourt
Encontrar unos zapatos y descubrir que no hay talla, buscar un producto que el sistema registra pero nadie localiza o esperar para pagar son problemas cotidianos. La tecnología RFID puede reducir parte de esas fricciones al permitir que una tienda identifique muchos artículos simultáneamente y conozca mejor dónde están.
Esa es una de las apuestas de Stenova, nueva identidad bajo la cual evolucionó EAS Systems, empresa mexicana especializada originalmente en seguridad electrónica. La compañía presentó el 6 de octubre, en Naucalpan, Estado de México, una estrategia que integra seguridad, identificación por radiofrecuencia y comunicación digital.
Durante el encuentro, José Andrés Carlberg Smith, director general de Stenova, mostró aplicaciones de EAS Systems, RFID Systems y Display Systems. La intención es conectar información que hoy puede encontrarse dispersa entre inventarios, cajas, almacenes, cámaras y sistemas de seguridad.
Para quien entra a comprar, el efecto podría ser mucho más sencillo: encontrar un producto disponible, recibir información correcta y pagar con menos pasos.
Cómo funciona RFID y qué cambia al comprar
RFID son las siglas de identificación por radiofrecuencia. Utiliza pequeñas etiquetas electrónicas que pueden ser detectadas por lectores mediante ondas de radio.
La diferencia frente al código de barras es considerable. Un código tradicional normalmente debe quedar frente al lector y escanearse individualmente. Un sistema RFID compatible puede reconocer varios artículos al mismo tiempo sin necesitar contacto visual directo con cada etiqueta.
Durante la demostración de Stenova, distintas antenas identificaron mercancía y enviaron la información a un sistema que mostraba los productos detectados.
Para una tienda, esto permite contar mercancía con mayor rapidez, comprobar existencias y localizar diferencias entre lo registrado y lo disponible físicamente.
Para el comprador puede resolver un problema mucho más concreto: que la tienda realmente sepa si tiene lo que ofrece.
Cuando tu talla existe, pero nadie la encuentra
Un producto puede existir físicamente dentro de una tienda y, aun así, resultar prácticamente invisible para el comprador.
Una chamarra de determinada talla podría encontrarse en bodega mientras el exhibidor permanece vacío. Si el inventario no refleja correctamente dónde está la mercancía, el empleado puede responder que está agotada y la venta se pierde.
GS1 México describe este fenómeno como faltante en anaquel: mercancía disponible en otra parte del establecimiento que no llega al espacio donde el consumidor espera encontrarla.
La identificación mediante RFID puede mejorar esa visibilidad cuando las etiquetas, lectores y sistemas de inventario están correctamente integrados.
Existe experiencia documentada en México. Un caso publicado por GS1 México sobre Levi Strauss & Co. reportó 99% de exactitud entre el inventario físico y el registrado después de incorporar RFID.
El mismo caso informó un aumento de 11% en ventas y una reducción de 40% de ventas perdidas por falta de mercancía. Son resultados obtenidos en esa implementación y no deben extrapolarse automáticamente a cualquier comercio.
Inventarios más rápidos, menos productos extraviados
La rapidez es otra de las ventajas que explica el interés del comercio por RFID.
En un inventario convencional, empleados pueden recorrer una tienda durante horas leyendo códigos o contando piezas. La radiofrecuencia permite registrar múltiples etiquetas durante el recorrido.
Esto reduce el tiempo dedicado a comprobar existencias y puede permitir inventarios más frecuentes. Una tienda que revisa su mercancía con mayor regularidad también puede detectar antes errores, productos extraviados o faltantes.
El beneficio para el consumidor aparece cuando esa información llega hasta vendedores, aplicaciones, cajas o sistemas de consulta.
Preguntar por otra talla tendría entonces una respuesta basada en datos actualizados, en lugar de depender únicamente de revisar visualmente un almacén.
Pagar varias prendas sin escanearlas una por una
Una de las aplicaciones más visibles para el consumidor es el autocobro mediante RFID.
En lugar de localizar y escanear uno por uno los códigos de barras, un lector puede reconocer simultáneamente varios productos que llevan etiquetas compatibles.
Una persona podría colocar varias prendas dentro del área de lectura y recibir la relación de artículos y el importe correspondiente.
Este tipo de sistemas ya existe comercialmente y se utiliza principalmente donde resulta viable etiquetar cada unidad, como ropa y accesorios.
Eso no significa que las cajas convencionales vayan a desaparecer de inmediato. Para funcionar correctamente, todos los productos involucrados necesitan etiquetas compatibles y una integración precisa entre inventario, precios, seguridad y cobro.
También deben existir procedimientos para artículos detectados incorrectamente, devoluciones y diferencias entre lo que lee el sistema y lo que lleva el cliente.
Cómo detectan las tiendas posibles robos y pérdidas
EAS Systems, otra de las áreas integradas en Stenova, se enfoca en la vigilancia electrónica de artículos.
Es la tecnología que durante años ha permitido utilizar etiquetas de seguridad y antenas en las salidas de muchas tiendas. Si un dispositivo continúa activo al cruzar la zona de detección, puede generarse una alerta.
La propuesta presentada en Naucalpan amplía esa lógica al combinar información procedente de etiquetas, cámaras, sensores y otros sistemas compatibles.
Una tienda podría detectar que determinada mercancía atravesó un punto específico o generar una alerta cuando ocurra una situación previamente configurada.
El análisis mediante cámaras también puede identificar concentraciones de personas, filas o permanencias prolongadas en ciertas zonas. Una alerta de este tipo indica que algo merece revisión; no demuestra por sí misma que una persona esté cometiendo un delito.
Precios y disponibilidad actualizados en pantalla
El tercer componente presentado por Stenova es Display Systems, dedicado a pantallas y dispositivos para comunicar información dentro del establecimiento.
Estas herramientas pueden mostrar precios, características, promociones o disponibilidad sin depender exclusivamente de carteles impresos.
Su utilidad aumenta cuando reciben información de otros sistemas. Una pantalla podría, por ejemplo, mostrar colores o tallas disponibles de una prenda identificada por la tienda.
También permite actualizar determinada información sin sustituir manualmente cada letrero.
Para el comprador, el cambio será útil mientras la información mostrada coincida con lo que realmente puede comprar. Una pantalla sofisticada pierde buena parte de su valor si anuncia un artículo inexistente o muestra un precio desactualizado.
¿Qué pasa con la etiqueta RFID después de comprar?
La radiofrecuencia también plantea cuestiones de privacidad que conviene conocer.
Una etiqueta RFID puede incluir un identificador único del artículo. Eso no significa que almacene necesariamente el nombre, teléfono, domicilio u otros datos personales del comprador.
GS1 señala que las etiquetas EPC/RFID no contienen por sí mismas información personalmente identificable. El tratamiento cambia cuando ese identificador se relaciona dentro de otros sistemas con una compra, cuenta o perfil.
Por eso, las directrices de GS1 para productos de consumo recomiendan informar claramente cuando existe una etiqueta RFID y explicar al comprador sus opciones para retirarla, desecharla o desactivarla cuando corresponda.
La posibilidad técnica de leer etiquetas después de una compra también ha generado debates internacionales sobre privacidad. La preocupación aumenta cuando un identificador permanece activo y puede asociarse con información conservada en bases de datos.
El uso comercial responsable requiere, por tanto, algo más que instalar antenas. Las tiendas deben definir qué datos recopilan, cuánto tiempo los conservan, con qué finalidad los utilizan y qué información proporcionan al consumidor.
Lo que RFID todavía no puede resolver
RFID puede identificar una prenda en segundos, pero no puede colocarla automáticamente en el anaquel. Tampoco corrige por sí misma un precio equivocado ni garantiza que un empleado atienda correctamente al cliente.
La inversión requiere etiquetas, lectores, infraestructura, software, mantenimiento, integración y capacitación. Cada establecimiento debe determinar si el ahorro o las ventas adicionales justifican ese gasto.
Stenova plantea pruebas graduales para que empresas más pequeñas puedan evaluar la tecnología antes de extenderla. La viabilidad dependerá del volumen de mercancía, las pérdidas, el tipo de producto y los procesos existentes.
El mayor cambio puede ocurrir lejos de la mirada del cliente. Contar más rápido, localizar mercancía o detectar un faltante son tareas internas.
Su resultado sí termina frente al consumidor: llegar a la tienda, encontrar el producto que busca y comprobar que cuesta lo anunciado.
Si el RFID en tiendas de México continúa extendiéndose, probablemente su mejor señal de éxito será precisamente que el comprador apenas note las antenas y sensores. Lo percibirá cuando encuentre su talla, tenga información correcta y tarde menos en pagar.
