Ciudad de México, México, septiembre de 2026 – En el suroeste de Jalisco se esconde una joya enológica pensada para cautivar a viajeros exigentes, amantes del ecoturismo y entusiastas de la buena mesa. Frente al icónico malecón del Pueblo Mágico de Ajijic, en el municipio de Tuxcueca, emerge Finca La Estramancia.
Este viñedo boutique representa la perfecta sincronía entre la elaboración de vinos de autor y la preservación ambiental, estableciéndose rápidamente como uno de los destinos enoturísticos emergentes más atractivos del estado de Jalisco y de toda la zona occidental de México.
Acceder a este enclave vinícola constituye una aventura inolvidable en sí misma. La propuesta invita a los aventureros a cruzar el majestuoso Lago de Chapala, el embalse natural más grande del país, mediante un recorrido en lancha rápida desde el pintoresco embarcadero de Ajijic. Este traslado náutico de media hora permite desconectarse de la rutina mientras se aprecian las impresionantes montañas que bordean la laguna, creando la atmósfera ideal para descubrir los secretos de la viticultura regional antes de pisar tierra firme.
El origen de este ambicioso viñedo se remonta a 2011, cuando Gerardo Torres decidió materializar su sueño tras retirarse, inspirado por la arquitectura paisajística del valle del Río Rhin. Lo que comenzó como un pequeño experimento agrícola con solo un centenar de cepas se ha transformado en un próspero proyecto con más de siete mil plantas de vid. Gracias al beneficio ambiental brindado por la masa de agua y la protección natural del cerro de la Mujer Dormida, el terruño produce notables etiquetas de Tempranillo, Malbec y Syrah, incluyendo robustos tintos, refrescantes rosados y finos vinos espumosos.
Más allá del vino, Finca La Estramancia destaca por su marcada orientación ecológica e integral. La propiedad alberga diversos huertos orgánicos donde se cosechan café, hortalizas y frutos variados. Las degustaciones culinarias combinan de forma magistral las etiquetas de la bodega con platillos preparados a partir de estos insumos frescos recolectados en el lugar, complementados con una cuidada selección de embutidos y quesos regionales de alta calidad.
Para salvaguardar la tranquilidad y el entorno natural, la finca opera bajo un estricto protocolo de reservaciones anticipadas. Quienes acuden disfrutan de paseos guiados personalizados donde caminan entre las parras, conocen de cerca los métodos artesanales de vinificación y participan en degustaciones exclusivas. Esta experiencia única no solo impulsa el prestigio vitivinícola de la entidad, sino que ofrece una alternativa de descanso, desconexión y romanticismo inolvidable en la ribera.
